Llegas a casa después de un largo día de trabajo. Con mucho amor y esfuerzo, preparas una receta nueva, llena de colores y nutrientes, convencida de que a tu pequeño le encantará. Pero, al poner el plato frente a él, ocurre lo inevitable: un “no” rotundo, un gesto de asco o, en el peor de los casos, el plato termina en el suelo. Si te has preguntado por qué tu hijo rechaza la comida nueva, no estás sola. Esta conducta tiene un nombre científico y, lo más importante, tiene solución.
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¿Qué es la neofobia alimentaria?
La neofobia alimentaria es el miedo o rechazo a probar alimentos nuevos o desconocidos. Es una etapa evolutiva normal que suele aparecer entre los 2 y los 6 años, aunque puede manifestarse antes. Desde una perspectiva biológica, se cree que era un mecanismo de supervivencia de nuestros ancestros para evitar que los niños ingirieran plantas o frutos potencialmente venenosos cuando empezaban a explorar por su cuenta.
Sin embargo, en el mundo moderno, este instinto puede convertirse en un obstáculo para una nutrición equilibrada. Según estudios publicados en la Revista Chilena de Nutrición, la neofobia puede limitar severamente la variedad de la dieta, reduciendo el consumo de frutas, verduras y pescados, lo que aumenta el riesgo de deficiencias nutricionales.
Datos que todo padre debe conocer
La alimentación infantil en Chile enfrenta un desafío crítico. El Mapa Nutricional JUNAEB 2023 señala que más del 50% de los niños en edad escolar presentan sobrepeso u obesidad. Gran parte de este problema radica en que, ante el rechazo de alimentos saludables, muchos padres optan por ofrecer “comodines” ultraprocesados (nuggets, salchichas o fideos blancos) que son aceptados fácilmente por su alta palatabilidad, pero pobres en nutrientes reales.
Un dato fascinante: sabías que un niño puede necesitar ser expuesto a un alimento nuevo entre 8 y 15 veces antes de aceptarlo. El error más común es desistir al segundo o tercer intento.
Tu hijo rechaza la comida nueva: Estrategias efectivas
1. La exposición repetida sin presión
No obligues, no premies y no castigues. La presión genera cortisol (la hormona del estrés), lo que bloquea el apetito y refuerza la asociación negativa con el alimento. Simplemente, sigue poniendo el alimento en el plato en pequeñas cantidades, permitiendo que el niño lo explore con sus sentidos: olerlo, tocarlo o incluso lamerlo sin necesidad de tragarlo.
2. Modelado: El ejemplo es la mejor receta
Si tu hijo ve que tú disfrutas de una ensalada de betarraga o de un guiso de lentejas, su curiosidad natural terminará venciendo al miedo. La alimentación es un acto social y los niños imitan las conductas de sus figuras de referencia.
3. Juega con las texturas y presentaciones
A veces el rechazo no es al sabor, sino a la textura. Un niño que rechaza la zanahoria cocida podría amarla en bastoncitos crudos o en un puré suave. La variedad cromática y las formas atractivas reducen la percepción de “peligro” del alimento nuevo.
El rol de la variedad en el desarrollo cognitivo
Una dieta variada no solo previene la obesidad; es fundamental para el desarrollo del cerebro. Nutrientes como el hierro, el zinc y los ácidos grasos esenciales (Omega-3) son vitales durante los primeros años. La falta de exposición a sabores amargos (propios de las verduras verdes) o texturas fibrosas puede generar un “paladar perezoso”, dificultando la transición a la comida de adulto más adelante.
Fuentes confiables indican que una intervención temprana en los hábitos alimentarios reduce hasta en un 60% la probabilidad de enfermedades metabólicas en la adultez (Fuente: Organización Mundial de la Salud – OMS).

¿Cómo ayuda Mealy en este proceso?
En Mealy entendemos que el mayor enemigo de una buena alimentación es la falta de tiempo. Muchos padres recurren a los colados industriales porque son rápidos, pero estos suelen tener sabores monótonos y texturas excesivamente procesadas que no ayudan a superar la neofobia.
Nuestras soluciones están diseñadas para romper el ciclo del rechazo:
- Sabor Real: Utilizamos ingredientes 100% naturales, sin aditivos ni preservantes. Tu hijo aprende a conocer el sabor real de la papa, el zapallo, la carne y las legumbres, tal como si lo cocinaras tú.
- Variedad sin Desperdicio: Introducir alimentos nuevos suele significar botar mucha comida a la basura. Con Mealy, puedes tener diferentes opciones en tu congelador y ofrecer porciones pequeñas para esa “exposición repetida” necesaria, sin tener que cocinar tres platos distintos cada día.
- Conservación por Ultracongelación: Al estar congelados, mantenemos intactas las vitaminas y minerales de los alimentos, asegurando que cada bocado cuente, incluso si es pequeño.
Conclusión: Paciencia y aliados estratégicos
Superar la etapa donde “mi hijo rechaza la comida nueva” requiere paciencia, perseverancia y, sobre todo, herramientas que te faciliten la vida. No se trata de ser perfectos, sino de ser constantes. Recuerda que cada vez que presentas un alimento saludable, estás sembrando la base de su salud futura.
¡Haz que la hora de comer sea un placer, no una batalla!
¿Te falta tiempo para preparar comidas variadas y nutritivas que ayuden a tu hijo a explorar nuevos sabores? En Mealy hemos creado la solución perfecta: comida real, congelada y lista en solo 8 minutos. Sin sellos, sin químicos, solo nutrición de verdad para que tú puedas enfocarte en lo más importante: disfrutar el crecimiento de tu pequeño.
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